Que se rompa el
paseíllo
Éste blog no se encuentra
regulado por ningún filtro que bloquee el contenido propositivo o aquel que va
en contra de la línea de pensamiento de una editorial influenciada por
tendencias políticas de ningún tipo. Éste blog no pretende ser como tantos más
que buscan tocar la fibra más sensible de su audiencia para conseguir likes o comentarios positivos (aquí le
decimos NO al sensacionalismo).
Salté al ruedo de la escritura
con el único fin de hacer uso de un derecho que todos poseemos por el mero
hecho de ser mexicanos, pero que la gran mayoría ignoramos o decidimos no ejercerlo por el simple hecho del “qué
dirán” o por evitar el enfrentamiento con los sensores más intolerantes que,
curiosamente, radican en la misma sociedad; críticos que realizan sus opiniones
tras el anonimato (en la mayoría de las veces) o que solo obedecen a los
impulsos propios de un aficionado de futbol cuando su equipo es insultado;
misma pasión encontrada en quien defiende a su político hasta la muerte o que
le es fiel a su corriente de pensamiento, aunque sea “errónea” o no
argumentada.
Pues bien, este derecho
fundamental es la LIBERTAD DE EXPRESIÓN.
El derecho a la libre expresión,
queridos lectores, es crucial para luchar por el respeto y la promoción de todos
los derechos humanos, no es solo una cuestión de poder tener vomito verbal y
expresar sin ton ni son las idea que nos broten del cerebro; expresarse siempre
debe ir en función del respeto y la promoción de los derechos humanos.
Tenemos una libertad en internet,
y en la manera de expresarnos, que muchas personas hubiesen deseado hace pocos
años atrás cuando a algunas de ellas fueron despedidas de sus trabajos o
desaparecidas por difundir lo que piensan. No obstante, en éste punto (quizá
después, uno nunca sabe) no nos debemos a alguien más que a nuestra congruencia
y a nuestros principios, sin embargo, como dije en un principio, nuestros
principios deben estar enteramente respaldados por buenos argumentos,
argumentos no extraídos solamente de una fuente o un infografía que minimiza
todo un tema para que sea digestible, fácil de entender, aunque no sea
totalmente cierto; sino documentarnos, enamorarnos de un tema para estudiarlo
para posteriormente debatir con plena conciencia.
Si no nos damos la oportunidad de
expresarnos con libertad, sin los prejuicios, sin las predisposiciones (que es
muy fácil caer en ellas), va a ser extremadamente fácil quedarnos en el
estancamiento, en la “parálisis intelectual”, cultural, incluso, espiritual; a
eso que el grandioso Olallo Rubio le denominó “neoscurantísmo”, y eso es tan
real como un templo.
Elegí el nombre de “El Paseíllo”
para éste blog debido al escozor que el tema taurino provoca en la mente de las
personas infectadas con “buenaonditis crítica degenerativa”, sin duda es el
primer filtro que tendré para evitar que ciertas personas que carecen de
criterio propio y que solo buscan pertenecer, lleguen aquí a insultar mi
afición y la manera en que pienso. En segundo lugar, asimilo a la vida misma
como el gran ruedo en el que todos mostramos nuestra verdad, en el que
afrontamos con torería las dificultades, donde somos cornados en diversas
ocasiones y por muchos motivos, donde damos faenas de orejas y rabo, donde podemos
encontrarnos con el silencio o los pitidos que castigan y donde,
independientemente si lo hacemos bien o mal, saldremos en hombros.
¡Bienvenidos!
